Las 8 reglas de Mindfulness que me ayudan a sobrevivir

mindfulness no sin mi pinza
Había quedado en contaros un día como el mindfulness llegó a mi vida para hacerme vivir de una manera mucho más tranquila, poniendo atención a lo que, verdaderamente, importa…Pues bien, lo prometido es deuda. Allá vamos.

Esto seguro que os va a sonar a todas:

Hubo un momento, en el que me sentía una auténtica malabarista para poder llevar a cabo, de forma impecable, todas las tareas de mi día a día: los niños, el cole, la casa, el trabajo, escribir en el blog…porque nunca he querido renunciar a ninguna de ellas. Esto me obligaba a hacer varias cosas a la vez sin prestar mucha atención a ninguna de ellas. He de deciros que yo soy bastante intensa en general y me doy al 200% en cada faceta, frustrándome por no llegar a todo, con el desgaste físico, pero sobre todo emocional que supone ser así. Ser una mujer multi tarea no me hacía feliz.

Así que pensé que había llegado el momento de cuidar mi Yo interior tanto o más que mi Yo exterior porque por mucho que cuidemos nuestra piel y nuestro rostro, ellos son un fiel reflejo de nuestras emociones. Una de mis hermanas me habló del mindfulness o lo que podemos resumir como la Atención Plena y Consciente a cada momento de mi vida. Cuando tomé conciencia de practicar “la atención plena” en mi rutina diaria, me resultó mucho más sencillo darme permiso a mí misma para relajarme y descansar en los momentos de mayor presión, en lugar de estar todo el día con el constante run run de……”Tengo que…” en mi cabeza. Sabéis de lo que os hablo ¿verdad? Tengo que hacer la comida, tengo que poner la lavadora, tengo que mandar un correo, tengo que ir a la farmacia…

¿Y cómo incorporé el mindfulness en mi vida? Aquí van mis 8 reglas:

  1. Crear un mantra de atención:

Repetirme una frase me ayuda muchísimo. Como dice Eckhart Tolle: “Date cuenta de que el momento presente es todo lo que tienes” Cada mañana, me miro al espejo y me sonrío y me recuerdo a mí misma que mi nueva vida comienza hoy. Me ayuda estar en el ahora y conectar más profundamente con el momento presente y a separar las preocupaciones de mi mente. “No te preocupes, ocúpate”.

  1. Recuerda que tú no eres tus pensamientos. Acéptalos de manera natural:

Es normal tener pensamientos negativos. Todos los tenemos. Aparecen en cualquier momento. Pero sólo hay que identificarlos como eso: “pensamientos” o “sensaciones” y continuar adelante. Yo Imagino que mi mente es un parabrisas. Cuando esos pensamientos llegan conecto “los limpia” y los aparto, no lucho, sólo dejo que se vayan. No hay que sentirse mal por ese pensamiento o sensación incontrolables, nada de culpas.

Los pensamientos no pueden cambiarse…  No me castigues por algo que no puedes controlar. Tampoco los ignores. Simplemente, ¡atiéndelos y continúa con tu vida!

  1. Respirar:

Preferiblemente por la nariz. Me gusta cerrar los ojos y centrarme en sentir mi respiración. En notar como entra   y sale el aire de mi cuerpo. Cualquier momento es bueno, en el coche, frente al ordenador…. Al fin y al cabo, respirar, es el presente más real que tenemos!

  1. Ser amable, sobre todo conmigo:

Procuro ser amable, dar las gracias, los buenos días… a todas aquellas personas que me rodean…incluso en los actos que nos puedan parecer más cotidianos. Esto me ayuda, de nuevo, a conectar con el momento presente y evita que me bloquee en mis pensamientos actuando de forma autómata. Reconozco que soy muy auto-exigente, así que, con la primera persona que soy amable es conmigo, me respeto, me concedo mis tiempos y sobre todo me doy permiso para no ser perfecta.

  1. Sonreír a un extrañ@:

Ehhhh esto no es lo que parece!!!   Sonreír permite centrar nuestra atención en la gente que nos rodea y nos ayuda a descentralizarnos de nuestros propios pensamientos. Además, sonreír nos hace sentir más cercanos y facilita la relación con las personas.  ¡Así que…sonríe!

  1. Dejar el móvil en silencio:

Bueno no sé a vosotras, pero a mi creo que es una de las cosas que más trabajo me costó, pero desactivar todo tipo de notificaciones, sonidos, alertas de mensaje me hizo libre. Ahora miro el teléfono cuando yo quiero……Lo cierto es, que todas las llamadas, mensajes, notificaciones…siguen ahí cuando decido mirar…así que en los momentos que me tomo sólo para mí o mi familia, silencio el móvil.

¡Incluso muchas veces hago lo mismo con el timbre!

  1. Comer lentamente:

También puede parecer un tópico. Pero es increíble la cantidad de texturas y sabores que puedes llegar a descubrir en tus comidas diarias comiendo con tranquilidad y prestando atención solo a eso. Somos conscientes de los olores o las sensaciones que nos producen. Vamos que, si me apetece comer chocolate, cierro los ojos y me limito a disfrutar de su delicioso sabor en vez de castigarme pensando “lo que me engordará” si lo haces, hazlo bien. Por supuesto, como os podéis imaginar, lo primero que eliminé de mi cocina, además del microondas, (este es otro tema), fue la televisión.

  1. Acabar las tareas que me provocan estrés:

Está claro que tener tareas pendientes nos provoca nerviosismo. Hablo por mí.  Yo cada mañana elaboro una lista de tareas. Desde mandar mail, documentarme sobre un post, ir al zapatero, poner gasolina, reunión, tutorías, zumba…. Y según voy cumpliendo voy tachando. Esto me ayuda a mantener mi cabeza en orden y sentirme relajada ya que no tengo que hacer ningún esfuerzo por recordar. Si no puedo acabar la lista, no me siento mal, paso lo que me haya quedado al día siguiente. De este modo pongo fin a los pensamientos, de “tengo que” porque cuantifico lo que he hecho y lo que me queda. Así no me causan inquietud. Por supuesto, me regalo días de no hacer nada porque esto también es sanísimo.

Lavar los platos, acariciar el perro, llamar a tu madre, observar la lluvia…cualquier acto es bueno para aprender a ser conscientes y disfrutar del momento actual.

A veces estaba tan ocupada centrándome en las cosas pendientes, intentando tenerlo todo bajo control que me olvidaba de disfrutar de los momentos como vienen. Llegué a estar atrapada en los confines del día a día y en el lapso de mis propias metas y que me olvidé de disfrutar de la belleza de la vida y de las pequeñas cosas. Hasta que un día la vida te da una bofetada de realidad y, entonces, tu mundo se para y te das cuenta de lo frágiles que somos y  de que lo que más importa es el momento que vives. El aquí y el ahora lleno de maravillosos instantes como el despertar de tus hijos, una sonrisa cómplice con tu pareja, conducir, una llamada, un encuentro inesperado…..

Ser consciente me ayuda a recordar que las cosas buenas o malas llegan con el tiempo, que no sirve de nada precipitar el sufrimiento o la felicidad, que no hay nada mejor que vivir con plena consciencia para observar mis emociones y permitirme expresarlas sin bloquearlas. Además, lo más importante, no me castigo, soy comprensiva conmigo y me cuido, no me juzgo por haber cometido algún error, fallo o por no haber podido controlar o evitar lo ocurrido. Porque la vida se resume en “instantes de felicidad”.

La atención plena no me ocupa tiempo. Solo procuro aplicarlo durante todo el día, en cada una de las cosas que hago, manteniéndome anclada al momento presente. Y de vez en cuando, parar y sólo respirar es suficiente.

¿Crees que puedes hacerlo? ¿Practicas mindfulness u otras técnicas para sobrevivir a tu día a día? Cuéntamelo!

“Sólo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ‘ayer’ y otro ‘mañana’. Por lo tanto, hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y, principalmente, vivir”. Dalai Lama

Marta Velasco

Hola! soy Marta Velasco. Enamorada del mundo de la belleza y el cuidado personal. Pero tengo un secreto y quiero compartirlo contigo...No sin mi pinza! Descúbrelo en mis post

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3 Discussion to this post

  1. MARINA dice:

    ¡Gracias por compartirlo! Suena muy bien… intentaré seguir tus consejos

  2. Paz dice:

    Me há encantado, ahora a ver si soy capaz de llevarlo a cabo.

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